GLOBALIZACIÓN
La globalización nos refiere a expansión, aniquilacion de barreras territoriales, dar libre acceso a los diversos mercados entre países desarrollados y en vía.
De acuerdo a la idea de personalidades como Karl Marx, Augusto Comte, Lenin y otros, ya para estos tiempos gozariamos de una óptima estabilidad en todos los aspectos de la vida. Lamentablemente nos golpeamos con la realidad de que el mundo no es ni sombra de lo pensado o anhelado. Y que en lugar de estar más bajo control, nos hemos convertido en un mundo desbocado como se titula el libro del sociólogo Anthony Giddens .
Entendiendo que mientras el mundo siga abandonado, confiado a las capacidades del hombre, su egoísmo natural e ignorancia de Dios, seguiremos probando el ir sin rumbo hasta el final del abismo.
El hombre en su utopía perenne de predecir la vida valiéndose de la ciencia y su hija mayor la tecnología, ha provocado constantemente efectos muy contrarios a los deseados.
Globalización es una supuesta unión, unión que es permisible sólo hasta donde llegan los intereses del FMI, Banco Mundial y las élites del G8. Se me hace casi imposible el no mencionar al FMI y al Banco Mundial, pues fueron los principales precursores de esta gran propuesta. Se supone que esto de globalizar fuese un medio para lograr la mejoría de las minorías, pero la realidad nos dice que su ideal inicial se ha desenfocado y desbocado igualmente.
La globalización para bien o para mal influye en todo el mundo, pues no es cuestion de eleccion. Al estar globalizados podríamos decir que ya no existen muchos países en el mundo, sino que existe uno solo, pues la red de la globalización ha hecho de esos muchos uno solo, a causa de su hilo imperceptible. Es cierto que somos una aldea global.
LA GLOBALIZACIÓN E INFLUENCIA EN LAS FAMILIAS
Los analistas sensatos de las sociedades actuales diagnostican una crisis en la vida familiar. El matrimonio y la familia aún permanecen con el mismo nombre, pero en esencia no son lo mismo. Es más, ya no se habla de matrimonio, sino de relaciones, pues enfrentamos una época postmoderna en donde constantemente se apela a la no existencia de compromiso. De igual forma, esto es lo que se transmite a los hijos; todo un paquete de anti-valores y la falta del amor que surge de una alianza seria y responsable. Luego son ellos el producto deformado que se lanza a la sociedad.
Ya no se asume el tener una familia con los cuidados y responsabilidades que eran establecidos otrora, sino que en la actualidad se convierte en el resultado de un impulso también desbocado. Los papeles hombre-mujer que antes conocíamos son parte de nuestra memoria borrosa. La mujer en su liberación a veces se presenta renuente a concebir, está cada vez más dispuesta a luchar por posicionarse socialmente a nivel o por encima del hombre.
Una relación pura, refiriéndonos a las relaciones entre familias, se basa en la comunicación y en el hecho de hacernos menos desconocidos para los demás.
Las facilidades tecnológicas nos acercan a los que están lejos, y a la vez nos aíslan de manera silente de nuestros entornos familiares. La computadora y la TV ocupan el tiempo de compartir, conocerse y tenerse más confianza. Es decir, que los objetos sustituyen la dinámica de las relaciones humanas.
La industrialización desde sus inicios ha traído en sus orígenes alegrías leves y heridas indelebles. Tiempos atrás las familias trabajaban las tierras unidas, hijos, padres, madres; al darse la diáspora hacia las grandes urbes se da una separación en la que los padres trabajan en empresas muchas horas y sólo ven a sus hijos escasos minutos. Esto trae como evidente resultado una barrera que impide que los padres y los hijos establezcan buenas relaciones afectivas.
Las cosas en sí mismas no son malas; son malos quienes las manejan por el uso abusivo que dan a ellas. Esto es lo que ha causado la globalización en nuestras familias.
GLOBALIZACIÓN EN LAS TRADICIONES
Es tradición todo aquello que una generación hereda de las anteriores y, por estimarlo valioso, lega a las siguientes, de acuerdo a Wikipedia.
Lo tradicional es considerado como viejo y obsoleto.
Muchas tradiciones son importantes, porque es en donde podemos encontrar la forma en la que se conducían nuestros antepasados para así tomarlos como ejemplo. Lo tradicional se convierte en nuestro norte, en nuestro paradigma.
Las tradiciones hacen una apología al calor humano, a los métodos de unión en las familias. Las tradiciones producen formas de sano entretenimiento.
A medida que vemos menguar las tradiciones que un tiempo caracterizaron a determinados grupos, vemos cómo se disuelven los valores, pues no hay parámetros que seguir. No hay ejemplos; es un vivir sin saber de dónde venimos ni a dónde vamos.
Somos una sociedad que vive tras el fin de la naturaleza, de lo natural. Y que fomenta en demasía lo artificial, lo robótico, lo tecnológico.
En el ocio y la pasividad que ofrecen la rapidez y la facilidad de los avances tecnológicos, vemos el poco esfuerzo que se realiza por ganarse lo que se desea. Ya ni pensar se quiere, pues la PC lo hace por nosotros.
La globalización como ya he dicho anteriormente no es en sí misma negativa. Ésta se ha hecho negativa por quienes ha sido manejada, que la han utilizado para enriquecerse más, hacer promesas que nunca han cumplido ni se cumplirán, fomentar las desigualdades más que nunca, engañar a los países menos poderosos con ofrecimientos para mejorar sus economías y un sin número de falacias más. Lamentablemente, entiendo que lo que hemos saboreado de la globalización es la parte amarga, pero aún se pueden mejorar todas estas situaciones. ¿Cuándo? No lo sé, pues tengo poca esperanza en que el hombre sin Dios en su corazón deje de ser menos egoísta y se vuelva un poco más altruista con sus congéneres.
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